COMPAÑÍAS DE REVENTA DE ENERGÍA: ¿ALTERNATIVA A LAS GRANDES ELÉCTRICAS?

COMPAÑÍAS DE REVENTA DE ENERGÍA: ¿ALTERNATIVA A LAS GRANDES ELÉCTRICAS?

Cuando abres la puerta de tu negocio, sea cual sea, te va a ser imprescindible contar con suministro de electricidad.

Da igual si vendes productos tecnológicos o fruta, si ofreces servicios sencillos o altamente especializados. Dar de alta la electricidad en tu local es esencial para que funcione.

Lo más fácil es contratar con la compañía eléctrica que más conozcas: por ejemplo, la que te suministra en tu casa, la que más presencia tenga en tu zona, o la que te ofrece el primer comercial que te encuentras.

Pero si no te conformas con la solución más a mano y te gusta indagar hasta encontrar la oferta más conveniente, lo más lógico es que estudies las ventajas de varias compañías hasta dar con ella.

Entonces aparece la posibilidad de contratar con las grandes de siempre o con una de las “alternativas”: Las compañías de reventa de energía.

Estas compañías te ofrecen unos descuentos tan atractivos que merece la pena pararte a evaluarlo, ¿no?

En esta entrada te voy a pinchar esa “ilusión”. En fin, es así. La verdad ante todo.

Los motivos por los que las compañías de reventa de energía no serán una alternativa a las grandes compañías.

Si ya has leído mis entradas Cómo cargarte la eficiencia: Stop al Autoconsumo EléctricoEn la factura de la luz ¿Qué es lo que estamos pagando?, recordarás que la producción de electricidad y las redes eléctricas a nivel nacional estaban repartidas por zonas entre las escasas compañías grandes de electricidad.

Cuando se liberalizó el mercado eléctrico, se creó también Red Eléctrica: La nueva dueña de las redes de distribución. Así, cualquier empresa eléctrica puede tener acceso a comprar electricidad y a alquilar las redes de distribución a través de esta compañía.

Todas las eléctricas deben pagar por este uso de las redes eléctricas. Aunque, mira,  es difícil comprobar si las grandes lo pagan: ya sabemos lo opacas que son con sus cuentas.

Así pues, cualquier empresa que cumpla la normativa al respecto puede establecerse como suministrador de energía eléctrica para particulares y empresas. Es muy sencillo:

  • Compra la electricidad a la productora (las empresas eléctricas dueñas de las térmicas, nucleares, hidroeléctricas, solares y eólicas),
  • paga el alquiler que le piden por el uso de las redes de distribución,
  • suma sus costes y beneficios deseados,
  • y, finalmente, fija el precio de la electricidad que ofertará a sus clientes.

Bien. ¿Te acuerdas de que (más o menos) la mitad de los costes de una factura son fijos?:

  • los peajes,
  • los impuestos,
  • el alquiler de contador,
  • el término fijo de energía

Entonces, la mitad de la factura no depende del precio diario de la energía. Y de esta mitad, tanto los peajes, como los impuestos y el alquiler del contador son iguales para todas. Nada que recortar ahí.

Ahora vamos a por la parte en que sí se pueden hacer descuentos: el precio del KWh.

¿Puedes imaginar que las productores de energía venderán la electricidad a las “nuevas empresas revendedoras” a un precio inferior al que se la venden a las grandes?

La fuerza negociadora de las grandes eléctricas (son empresas enormes) las sitúan en posición ventajosa a la hora de conseguir el mejor precio.  Añade a esto la relación societaria entre unas (productoras) y otras (distribuidoras, venta final). Todas son “primas hermanas”.

Sin embargo, habrás visto que las compañías de reventa como Factor Energía, Aura Energía, Alcanzia, Fenie, EDP, Audax y otras, ofrecen descuentos de hasta el 30%. Golosos ¿eh?

Con estas ofertas ¿quien se resiste?

Pero, un momento: comparando facturas similares de distintas empresas, el precio global apenas difiere. Y mucho menos, en esas cantidades.

¿De dónde salen entonces esas ofertas tan suculentas que luego no se materializan?

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Amiga, amigo, esto hay que desmenuzarlo:

1. Primero: Estos descuentos se establecen respecto al precio máximo de la electricidad. El que se fija en cada momento entre el gobierno, las eléctricas y resto de organismos que intervienen.

2. Segundo: Todas las compañías ofrecen también rebajas parecidas sobre esos precios máximos.

3. Tercero: Los “extras”. A lo mejor no te interesa un contrato de mantenimiento asociado. Pero te lo han colado. A veces, sin preguntar. De ocho a quince euros con amor.

4. Cuarto: Las “cadenas”. A menudo, los “descuentos” están vinculados a que asocies a tu contrato eléctrico el suministro de gas, o a una permanencia de un año que no podrías romper sin una penalización económica.

Súmalo todo y tendrás en la práctica unas diferencias de un 3% a un 5%. Se quedan muy lejos de lo que tú y yo, como consumidores, esperamos encontrar.

No. No parece auténtica competencia: tiene todo el aspecto de precios pactados o encorsetados.

Pero aún hay un lastre más que arrastran las compañías de reventa.

¿Te imaginas qué pasa en caso de problemas en la red o averías? Si llamas a tu empresa comercializadora, te dirán que el problema es de la red pública. Que llames a Fenosa, Iberdrola, E.ON, o la distribuidora que te corresponda.

Y cuando contactes con la distribuidora, te dirán que no eres su cliente y que no procede ni responder a tu petición.

Se pasan la pelota una, la comercializadora, a otra, la gran compañía distribuidora. ¡Claro que acabas mareado!: la pelota eres tú.

Es cierto que hay casos en que las comercializadoras ofrecen descuentos interesantes: si el cliente es una empresa mediana o grande. Pero aquí también las compañías tradicionales son más agresivas: es la lucha por el cliente más rentable.

Y en esta lucha: ¿Qué posibilidades de dar un buen precio puede tener una empresa que:

  1. ni produce la energía,
  2. ni la transporta,
  3. ni hace la conexión en casa del cliente,

sino que todo eso lo hace recomprando al que sí se tiene bajo su control esos pasos?

Como mínimo tendrá que repercutirnos los gastos que a ella le repercute la empresa “madre”, más sus gastos propios. Así, lo único que se consigue es introducir un intermediario más en la ecuación.

Con todo lo anterior, permíteme que dude, y mucho, de que las compañias de reventa energética consigan el mejor precio para el consumidor final.

Y creo que esto nadie se lo ha explicado a Ada Colau.

Expectativas realistas: 4 puntos que debes plantearte para contratar la compañía eléctrica óptima.

 

  1. Elige la potencia eléctrica que necesita tu negocio (y no más).

Para ello, mira la potencia de las máquinas o aparatos que vas a tener conectados a la vez y súmala. Añade 1 Kw para la iluminación. Esa será la potencia que necesites.

A los consumidores se nos oferta contratar por tramos: 3,45 KW, 4,6 KW, 5,75 KW o 6,90 KW son las más habituales para los hogares. Pero los establecimientos comerciales que utilicen aparatos de gran consumo, industrias, etc., tienen a su disposición tramos más elevados.

Elige el tramo que se asemeje más a tu consumo.

2. Compara las tarifas de varias empresas eléctricas.

Por una parte tienes el precio del KW según la potencia contratada: el Término de Potencia.

En la parte de precio del KW consumido (coste que varía, tanto en la subasta diaria, como en el precio ofertado por las compañías), cada compañía suele ofrecerte varias tarifas:

  • PVPC (Precio voluntario al pequeño consumidor, cuando la potencia contratada no excede de 10 KW) 
  • Bono social (que no está indicada para negocios),
  • Con o sin discriminación horaria,
  • Con mantenimiento de precio hasta una determinada fecha,
  • Tarifas nocturnas,
  • Tarifa plana
  • Tarifa fin de semana, etc.

Fíjate en que algunas de ellas, como la Tarifa fin de semana, son claramente inadecuadas para tu negocio si tienes un horario comercial normal.

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Ponte un café, coge un cuaderno y una calculadora y echa algunos números.

Hay tarifas que te ofrecen un término de potencia (fijo, que pagas por KW contratado) bastante más barato, y en cambio el término de energía (lo que pagas por cada KWh que gastas) mucho más caro. Tenlo en cuenta.

Para muchas empresas puede resultar interesante la discriminación horaria. Ésta tiene una tarifa más cara en el horario punta y una más barata en el horario valle. Plantéatela si la mayoría del tiempo que tienes funcionando los aparatos eléctricos es en horario valle

3. Comprueba si el contrato te “obliga” a contratar servicios adicionales: mantenimiento, servicios de reparaciones, compromiso de permanencia. Normalmente no son necesarios y “anulan” el ahorro conseguido.

4. Comprueba si los descuentos ofertados son indefinidos o sólo están vigentes por un periodo y luego estás comprometiéndote a una permanencia sin descuento.

5. Y sobre todo: compara. Busca información sobre el mayor número de comercializadoras de electricidad y así podrás encontrar la que más te convenga. Hay páginas de internet (sobre todo de Asociaciones de Consumidores) que te facilitan toda la información necesaria.

¿Qué tal la foto? Sobre la mesa tienes una información clara en lugar de un bonito eslogan publicitario. Decisiva para elegir la mejor oferta.

Pero esto no se va a quedar aquí. Estoy preparando una entrada para llegar al fondo: cómo orientarte en el laberinto de las ofertas eléctricas.

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Y, como siempre, te invito a dar tu opinión: ¿Has tenido alguna experiencia con las compañías de reventa de energía? ¿Qué tal te ha ido?

Te espero en los comentarios.

 

2 comentarios en “COMPAÑÍAS DE REVENTA DE ENERGÍA: ¿ALTERNATIVA A LAS GRANDES ELÉCTRICAS?

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