Yo sólo quiero un boletín eléctrico: una historia para aprender de los errores ajenos

Yo sólo quiero un boletín eléctrico: una historia para aprender de los errores ajenos

Hoy te voy a contar una historia real. Es la historia del emprendedor que necesitaba un boletín eléctrico.

Hay veces que me toca compartir la desesperación de mis clientes.

A mediados de marzo recibí una llamada: “Juan Antonio, soy Fernando, Miguel me ha dado tu teléfono”. Miguel es Instalador Eléctrico y él y yo colaboramos desde hace muchos años.

Fernando estaba “asfixiao”.  Se aceleraba al contarme su problema, yo podía mascar su frustración. Estaba montando su tienda de moda, de unos 150 m2 en un local muy bien situado y pensaba abrirla en una semana.

Tenía la intención de aprovechar el inicio de la primavera y el tirón de la Semana Santa y del mes de mayo. Temporada de gasto en prendas de vestir: comuniones y bodas. Momento perfecto para empezar.

No era lo único bien planteado en lo que Fernando estuvo trabajando.

Acordó el alquiler del local en el sitio que le convenía y buscó también un decorador para reformar el local y adaptarlo a su imagen comercial. Contactó con los suministradores del género y las mercancías que iba a vender, y finalmente, contrató a una empresa de reformas para que le dejaran su local “niquelado”: con su escaparate, su zona de mostrador, su exposición y su almacén y aseos.

Incluso se acercó al Ayuntamiento para saber la documentación necesaria para la licencia de Apertura y Actividad.

Y entonces, muy cerca ya de la fecha de apertura de su tienda, llamó al electricista para realizar las instalaciones necesarias. Fue aquí cuando empezaron los sustos y los sudores fríos.

– “Hace falta un Boletín Eléctrico”, dijo Miguel.

– “¿Para qué?”, preguntó Fernando.

– “Para poder contratar la luz con la compañía eléctrica”, fue la respuesta.

Ya sabes: la energía que mueve tu empresa, la produces tú.

Tú planeas, organizas, impulsas y conviertes ideas abstractas en productos reales. Pero la energía que mueve tu local te la da la compañía eléctrica.

Sin ella no hay luces que encender, ni TPV que conectar, ni tampoco funciona el ordenador ni el aire acondicionado.

– “¿Y dónde consigo un Boletín Eléctrico?”, dijo Fernando tragando saliva.

– “Por eso no te preocupes, le contestó Miguel, El Boletín Eléctrico te lo hago yo”

– “Pero, continuó Miguel, (¡vaya!, un “pero”) hay que sellarlo en Industria y para eso hace falta acompañarlo de un Proyecto Técnico de la Instalación Eléctrica. Necesitas un ingeniero que te lo haga.”

A Fernando se le cayeron los palos del sombrajo.  “¿Y cuánto tarda?, ¿tendré que retrasar la apertura? ¿y cuánto vale? ¿Y dónde encuentro yo ahora un ingeniero?”

Sé que se acordó de todas las administraciones públicas porque me lo dijo por teléfono. Que si todo son trabas. Que si a los emprendedores sólo les ponen palos en las ruedas.

Yo creo que a los funcionarios y a los políticos aún les están pitando los oídos. La clásica pataleta que sufrimos los emprendedores. Un desahogo comprensible, pero que no resuelve nada.

Miguel le dio mi número de teléfono. Tenemos una relación basada en la confianza y sabemos lo que podemos esperar uno del otro: compromiso y eficacia.

Si te soy sincero, estos proyectos de última hora me suponen un descuadre. Tuve que buscar un hueco entre otras actividades ya planificadas y sacar tiempo de dónde no lo había. No me compensa el desgaste que me produce. Lo que ocurre es que me pongo en la piel de Fernando, en su preocupación por comenzar a amortizar el alquiler y no perder el buen momento de la temporada.

Fernando lo que quiere es abrir y funcionar ya.

Si yo le entiendo. Mi trabajo tiene mucho de moverse entre papeles y administraciones, pero mi realidad es que trato con personas que  tienen un problema.

Cómo lo hago es sólo la herramienta que utilizo para resolverlo.

Pero apagar fuegos “para ayer” no es mi objetivo: es desquiciante y no puedo garantizar que siempre tenga buen resultado.

En este caso, tuve que hacer unos cuantos malabarismos con mis horas y, gracias a que las instalaciones eléctricas es un tema en el que estoy curtido, pude solucionárselo a tiempo.

Fernando estrenó su empresa unos días más tarde. Estupendo: mis hijas ya han encontrado otro sitio ideal donde gastar mi dinero. Y ahora viene la moraleja.

¿Sabes qué fue lo que falló?

Pues que la empresa de reformas se encargaba, presuntamente, de todo lo necesario: albañilería, fontanería, cristalería, cerrajería … y electricidad.

Para ello, en el momento oportuno llamaría a su electricista de confianza para que pusiera “los enchufes y las luces necesarias”, como siempre lo hacen. Así lo tendrían todo a punto para el día clave.

Se pusieron manos a la obra y en el momento adecuado, vino el electricista, vio lo que había, lo que tenía que hacer, y dijo aquello de “necesitas un boletín eléctrico”.

Hasta ese momento, mi cliente no supo de este requisito. Menos aún de que en su caso había que adjuntar un Proyecto Técnico.

Por esto, resulta tan recomendable poder incluir en tu planificación previa un contacto con un ingeniero, como ya te comentaba en la entrada anterior. No es ninguna tontería: Fernando estuvo a punto de no poder cumplir sus plazos, aunque afortunadamente llegamos a tiempo.

Pero hay más: no había contado con este gasto. Es un gasto que, de todas maneras, tenía que hacer. Es como comprar mercaderías: si no inviertes, no vendes.

En este caso, sin electricidad no vendes un clavo. Pero no es lo mismo que entre en tus planes o que sea un imprevisto.

Piénsalo: ¿No es mejor que tu presupuesto inicial contemple todas las necesidades?

Por ello te voy a dar unas cuantas claves indispensables para evitarte sustos de última hora. Toma nota:

¿Cuándo necesitas un Boletín Eléctrico?

La compañía distribuidora de electricidad te lo va a solicitar en uno de estos casos:

  • Si quieres dar una nueva alta de suministro
  • Si la instalación eléctrica tiene más de 20 años
  • Si solicitas una potencia superior a la que hay contratada (igual o superior a un 50%). Así se verificará que la instalación puede soportarla.
  • Si se hace una modificación sustancial en la instalación.
  • Por cambio de titularidad del contrato

Una vez que tienes el Boletín Eléctrico, su vigencia es de 20 años. Y simplemente con él puedes contratar el alta con tu compañía eléctrica.

A no ser que, como en el caso de Fernando, necesites adjuntar también el Proyecto Técnico de la Instalación Eléctrica.

Necesitas también el Proyecto Técnico si:

  • Tu tienda u oficina es un lugar de pública concurrencia
  • Realizas una nueva instalación industrial
  • Tu local tiene riesgo de explosión (por ejemplo, si almacenas productos inflamables)
  • Vas a realizar una modificación de las instalaciones eléctricas
  • Vas a modificar la potencia en, al menos, un 50%
  • Y en otros muchos casos, menos relacionados con la actividad comercial: quirófanos, piscinas, garajes, bombas de extracción, locales húmedos con riesgos de corrosión, etc.

Además, el técnico competente te entregará también el Certificado Final de Obra.

¿Y ahora?

Asesórate si te ves reflejado en los puntos anteriores. Con estos pasos podrás estar tranquilo. El momento de que empieces con tu actividad se acerca y es ahí donde debes poner toda tu energía.

Asegúrate de que podrás encender la luz a tus clientes y mostrarles todo lo que vale tu negocio.

Ahora cuéntame tus dudas. O comparte, si te apetece, tus experiencias con las sorpresas del último momento. Te espero en los comentarios.

2 comentarios en “Yo sólo quiero un boletín eléctrico: una historia para aprender de los errores ajenos

Deja un comentario